La Casa Blanca está trabajando con firmeza para hacer que Estados Unidos vuelva a ser blanco y los demócratas tienen demasiado miedo de decir esa verdad.
El ritmo agresivo de deportaciones de inmigrantes de color, la eliminación del programa DACA —que protege a niños y jóvenes inmigrantes— y las propuestas promovidas por las voces antiinmigrantes en el gobierno tendrán el innegable efecto de retardar la rápida diversificación racial de la población de Estados Unidos.
A pesar de este esfuerzo radical de ingeniería social racial, los círculos progresistas y demócratas no han respondido con la indignación que se podría esperar.
Trump quiere hacer que Estados Unidos sea blanco de nuevo
La Casa Blanca está trabajando con firmeza para hacer que Estados Unidos vuelva a ser blanco y los demócratas tienen demasiado miedo de decir esa verdad.
El ritmo agresivo de deportaciones de inmigrantes de color, la eliminación del programa DACA —que protege a niños y jóvenes inmigrantes— y las propuestas promovidas por las voces antiinmigrantes en el gobierno tendrán el innegable efecto de retardar la rápida diversificación racial de la población de Estados Unidos.
A pesar de este esfuerzo radical de ingeniería social racial, los círculos progresistas y demócratas no han respondido con la indignación que se podría esperar.

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